'Prozac', primer tratamiento potencial para una de las principales causas de ceguera

Prozac. - MARTIN GEE/FLICKR

MADRID, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

El antidepresivo 'Prozac' podría ofrecer el primer tratamiento para la principal causa de ceguera entre las personas mayores de 50 años, según sugiere una nueva investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia (UVA), en Estados Unidos, publicada en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

El doctor Bradley D. Gelfand, de la UVA, y sus colaboradores han hallado las primeras pruebas de que el fármaco fluoxetina podría ser eficaz contra la degeneración macular asociada a edad atrófica (o "seca"), una enfermedad que afecta a casi 200 millones de personas en todo el mundo.

El fármaco se ha mostrado prometedor en las pruebas de laboratorio y los modelos animales de los científicos, y los investigadores reforzaron sus resultados examinando dos enormes bases de datos de seguros que abarcan a más de 100 millones de estadounidenses. Ese análisis concluyó que los pacientes que tomaban fluoxetina tenían menos probabilidades de desarrollar degeneración macular atrófica (DMAE).

Basándose en sus resultados, los investigadores instan a realizar ensayos clínicos para probar el fármaco en pacientes con DMAE. Si tienen éxito, creen que el fármaco podría administrarse por vía oral o mediante un implante de larga duración en el ojo.

"Estos hallazgos son un ejemplo emocionante de la promesa de la reutilización de fármacos, es decir, el uso de medicamentos existentes en formas nuevas e inesperadas --destaca Gelfand, del Centro de Ciencia de la Visión Avanzada de la UVA--. En última instancia, la mejor manera de comprobar si la fluoxetina beneficia a la degeneración macular es realizar un ensayo clínico prospectivo".

Los investigadores creen que la fluoxetina actúa contra la DMAE al unirse a un agente particular del sistema inmunitario conocido como inflamasoma. Este inflamasoma, el NLRP3-ASC, desencadena la descomposición de la capa pigmentada de la retina del ojo.

Tras realizar una exhaustiva investigación en el laboratorio, Gelfand y su equipo probaron la fluoxetina y otros ocho fármacos contra la depresión en ratones de laboratorio para ver qué efecto tenían, si es que tenían alguno, en un modelo de DMAE. Los científicos descubrieron que la fluoxetina ralentizaba la progresión de la enfermedad, pero los demás no.

Animados por sus resultados, los investigadores analizaron el uso de la fluoxetina entre los pacientes mayores de 50 años en dos enormes bases de datos de seguros. Las personas que tomaban el fármaco tenían una tasa "significativamente" más lenta de desarrollo de la DMAE seca, informan los investigadores en un nuevo artículo científico en el que exponen sus hallazgos.

Señalan que su enfoque, que combina la investigación en el laboratorio con el análisis de grandes datos, podría facilitar la reutilización de los medicamentos existentes para muchas enfermedades, acelerando los nuevos tratamientos para los pacientes.

"Los métodos tradicionales de desarrollo de fármacos pueden ser costosos y requerir mucho tiempo: Por término medio, el desarrollo de un nuevo fármaco aprobado por la FDA tarda entre 10 y 12 años y cuesta 2.800 millones de dólares actuales (unos 2.400 millones de euros)", escriben los investigadores.

"Nuestra identificación de la actividad terapéutica no reconocida de un fármaco existente aprobado por la FDA utilizando la minería de grandes datos, junto con la demostración de su eficacia en un modelo relevante para la enfermedad, podría acelerar y reducir en gran medida el coste del desarrollo de fármacos", añade.

Gelfand participó a principios de este año en el uso de un enfoque similar para determinar que los fármacos para el VIH conocidos como inhibidores de la transcriptasa inversa análogos a los nucleósidos, o NRTI, podrían ser útiles también contra la degeneración macular seca.

"Aunque hemos tenido mucho éxito con el enfoque de utilizar datos de pacientes del mundo real, es posible que sólo hayamos empezado a arañar la superficie de la búsqueda de nuevos usos para fármacos antiguos --subraya Gelfand, de los departamentos de oftalmología e ingeniería biomédica de la UVA--. Es tentador pensar en todo el potencial terapéutico sin explotar de los medicamentos que están en las estanterías de las farmacias".